
Y cuando colgás del precipicio, siempre hay alguien que tarde o temprano, antes de que caigas; te estira la mano. Esta en uno la decisión de tomarla y empezar de vuelta, dejarse caer, o seguir resistiendo; esperando a que la mano que te levante sea esa que tanto esperaste, por la que caíste y que hoy vuelve a vos. ¿Vale la pena? quizás nunca llegue y mueras irremediablemente por despreciar las que creíste no te salvarían. Quizás es demasiado sufrimiento, demasiado aguantar y...realmente lo vale? Estás segura? No es lindo vivir tanto tiempo colgando, soñando con el momento en que él venga a rescatarte, te pida perdón y todo siga el curso que llevaba antes de ese horrible, HORRIBLE accidente.
Pero claro... nadie sabe en que momento hay que ceder.